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sábado, 1 de agosto de 2009

DISCURSO DE LUIS ALONSO.VICESECRETARIO GENERAL DE FEDERAPES

El pasado día 8 de marzo se celebró una comida-homenaje para despedir a Luis Alonso Echevarría, quien fue Secretario Ejecutivo de ASEAVA-ASEAMO durante los últimos 18 años y ahora Vicesecretario General de FEDERAPES.

A continuación reproducimos un extracto del discurso que efectuó en el transcurso del homenaje.

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Pero vamos a dejar de hablar de mí y vamos a hablar de las razas y de las asociaciones.
Del pasado voy a hablar poco. Que juzguen otros. Pero si tuviera que señalar alguna cuestión de la que me sienta más orgulloso por el trabajo que entre todos hemos desarrollado en estos años, destacaría dos:

  • La resistencia de las razas asturianas a la invasión de razas extranjeras de carne. Si uno observa el mapa ganadero peninsular,Asturias aparece como una isla, como el pueblo de Astérix. ¿Toda la Galia se halla ocupada por los romanos ¿Toda? No. Una aldea de irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor. En este caso los invasores son los galos y no los romanos, pero aquí resistimos a la genética francesa. Toda la península está invadida (y lo digo con un gran respeto y envidia por la genética francesa, que debería ser para nosotros un modelo a seguir), pero aquí resistimos a su empuje. No somos los únicos que resistimos, hay otras resistencias, pero sí podemos decir con orgullo que somos los que mejor resistimos. Y no sólo resistimos,nos extendemos por Cantabria, León, Extremadura, Galicia, etc.
    Podemos decir con orgullo, las razas asturianas dominan la Cordillera Cantábrica. Es cierto que existen otras zonas de resistencia de las razas autóctonas, pero no existe ninguna zona en la que se de una situación como la asturiana: las razas autóctonas en expansión y sin ninguna penetración de las razas francesas.

  • La segunda cuestión de la que me siento especialmente orgulloso es que las Asociaciones son de los pocos proyectos colectivos de la ganadería asturiana que continúan funcionando, con sus defectos y sus virtudes, pero estamos funcionando desde hace ya más de 25 años, vamos creciendo y tenemos un futuro por delante. Son muy pocos los proyectos colectivos que tienen éxito en la ganadería asturiana.
    Mejor no hacer recuento de los fracasos. Todos sabéis las enormes dificultades que tiene la puesta en marcha de cualquier proyecto colectivo en Asturias y, sobre todo, la dificultad que tiene que se mantengan en el tiempo. Sin embargo, las asociaciones de criadores de todas las razas se han mantenido, han crecido y se van a mantener y seguirán creciendo en el futuro.

Y vamos a hablar del futuro.

Antes de nada y para que no se olvide, quiero pediros a todos el mismo apoyo para los que quedan al frente de las asociaciones. Al menos el mismo apoyo que yo he tenido en estos años. Yo al menos voy a prestárselo incondicionalmente,esté donde esté trabajando.
Vaya por delante, y no podía ser de otra manera, que son otros los que van a decidir ahora cuáles son las prioridades y cuál es el camino que deben seguir las asociaciones. No es mi intención tutelar nada en el futuro ni dar instrucciones a nadie. Pero creo que es obligación del que se va señalar las tareas que deja sin hacer, las asignaturas pendientes, el pasivo de la herencia.
Sólo pretendo señalar aquí algunos de los principales retos a los que, desde mi punto de vista y por si sirven como orientación, deben enfrentarse en el futuro las asociaciones.

El primer desafío es mejorar el conocimiento sobre nuestras razas:

Contra lo que la gente piensa, el conocimiento que tenemos de nuestras razas y sus potencialidades es todavía es muy escaso. La información que tenemos es todavía escasa y de mala calidad.Difícil así poner en marcha programas de selección.

Se deben reformar los sistemas de control de rendimientos clásicos (mejorar cantidad y calidad de la información recogida) y ampliarlos a parámetros de calidad de carne.

Deben potenciarse los proyectos de investigación en relación con nuestras razas autóctonas, siguen siendo las grandes desconocidas por sorprendente que parezca.

Difusión nacional e internacional de nuestras razas: una gran asignatura pendiente.

Hemos trabajado muy poco en esta dirección.Fundamental: Comercialización genética
española. Llevamos defendiendo desde hace años sin haber conseguido avanzar un milímetro, la creación de una empresa pública con la participación de las Asociaciones que nos
sirva de instrumento para comercializar nuestras razas en el extranjero.

Otro desafío pendiente es la consolidación y el desarrollo de la federación
de razas autóctonas
.

Debemos unirnos para defender nuestros intereses comunes, para difundir nuestra genética en otros países y para dar a conocer a los ciudadanos la gran variedad de razas que existe en
nuestro país, los productos que de ellas se obtienen y la riqueza de las tradiciones ganaderas asociadas a ellas. Las razas autóctonas y sus productos,son los grandes desconocidos para la ciudadanía en general. La mayoría de los ciudadanos conoce muy bien, por ejemplo, las especies de mamíferos amenazadas de extinción, pero desconoce absolutamente
las razas de animales domésticos amenazadas de extinción.

Una cuestión pendiente, que parece una cuestión menor, pero que en la práctica no lo es tanto, es recuperar el carácter festivo de los concursos ganaderos . Los hemos convertido en pequeños infiernos de competencia insana entre ganaderos y en fuente de enfrentamientos entre nosotros. Nunca debieron dejar de ser fiestas, acontecimientos destinados a la diversión y no al enfrentamiento y a la disputa.

En el caso concreto de la Asturiana de la Montaña, se nos presentan dos desafíos fundamentales:

En primer lugar los criterios para considerar una raza en peligro de extinción: (la continuidad de las ayudas agroambientales).

Es necesario abrir con tiempo suficiente un debate sobre la definición de razas en peligro. FEDERAPES ha presentado al Ministerio , una propuesta sobre los criterios que se deben tener en cuenta para considerar una raza en peligro de extinción. Espero que pronto se haga pública esta propuesta y se abra el debate. Debemos conseguir la aprobación de unos criterios generosos y eficaces que garanticen la supervivencia de las razas a largo plazo, sin vaivenes ni cambios de criterios que provoquen altibajos en los censos.

Otra gran asignatura pendiente en el caso de la Asturiana de la Montaña es buscar una salida digna para la carne de los animales de la raza.

Está claro que la economía de la raza no puede basarse en la venta de terneros al destete. Hay que buscar una salida para terneros cebados, para la carne de casín y muy probablemente se debería retomar el proyecto de la Cooperativa ORANDI que abandonamos en su día, en parte por nuestra propia incapacidad para gestionarla y, en parte, por el desacoplamiento de la prima especial de machos que eliminó el principal incentivo que había para el cebo de los terneros casinos.

En el caso de Xata Roxa, está claro que es uno de los grandes desafíos para el futuro de la raza Asturiana de los Valles. Es necesario de una vez por todas, dar el paso de constituir la gran empresa de comercialización de carne que nuestra raza necesita. No es posible hacer crecer un proyecto que ya factura más de 6 millones de euros, con una capitalización tan escasa como la actual y sin que los beneficiarios de la actividad hayan hecho prácticamente aportaciones de capital. Si queremos continuar, debemos crecer y para crecer necesitamos crear una gran empresa.
Y más vale que sea así y que Xata Roxa continúe creciendo, porque si no es así, el precio de la carne va a pasar a decidirse en un solo consejo de administración de una sola distribuidora.
Para que sea posible crecer, es necesario la participación de todos.
La participación de los ganaderos con sus aportaciones de capital como socios de la empresa y su colaboración pensando en un proyecto colectivo y no en el sálvese el que pueda. No se puede exigir la prestación del servicio de comercialización como si fuera una obligación de los
demás. También se debe asumir algún riesgo y también se debe prestar colaboración.
Nadie tiene la obligación de sacar a nadie los terneros de la cuadra si no hay compromisos y riesgos por ambas partes. Y ahora, la situación está muy descompensada.
Parece que las obligaciones sólo las tiene Xata Roxa. Con muy pocas excepciones, los ganaderos actúan como si sólo tuvieran derechos y ninguna obligación. Sólo hay exigencia. Muy poca colaboración. Y así no hay proyecto que resista a medio plazo.

También debe continuar la participación de la Asociación. Ha sido el fundamento hasta ahora y puede y debe seguir siéndolo.
Y debe aparecer por algún lado la colaboración de la Administración con el proyecto de Xata Roxa. La Administración debe admitir de una vez que Xata Roxa es una empresa que está prestando un servicio fundamental a los ganaderos de carne de Asturias y todavía no ha tenido por su parte la atención que merece y digo que se merece, porque, con todas las dificultades del mundo, Xata Roxa está teniendo éxito donde otros muchos han fracasado antes.

En el caso de la IGP, simplemente que sea lo que tiene que ser, la etiqueta de calidad de las razas autóctonas, una marca con unas condiciones de producción cada vez más exigentes, que nos conduzcan progresivamente hacia la producción ecológica, como el mejor mecanismo disponible, no sólo para conservar el medio en el que se crían nuestros animales, sino también para diferenciarnos en el mercado de otras marcas de carne. En este sentido creo que fundamental continuar y profundizar la colaboración con el COPAE.
Instrumento fundamental para esta tarea: el INVAC. Pero atención,sin lastres, SIN QUINTACOLUMNISTAS, sin infiltrados. Es decir,INTERPROFESIONAL VACUNO AUTÓCTONO DE CALIDAD. Con dos grandes objetivos:


- Que los ciudadanos sepan lo que es una IGP porque la inmensa mayoría de los ciudadanos siguen pensando que es una moto de alta competición.


- Que las razas autóctonas sean la base fundamental de las IGP,de la Ganadería ecológica y de la carne de calidad en general.


El gran desafío: recuperar la política agraria y la política alimentaria.
Las Asociaciones deben luchar, junto con otras organizaciones agrarias, para recuperar la POLÍTICA AGRARIA. En las últimas décadas se ha desmantelado esta política. No existe una orientación de las producciones,no hay actuaciones políticas dirigidas a incentivar verdaderamente determinados sistemas de producción, a mantener la actividad productiva en las zonas de montaña, a mejorar las estructuras agrarias.


No se ofrece a los ganaderos un horizonte, un futuro para mantener su actividad. No se ofrece a los jóvenes un futuro digno como ganaderos.
Por el contrario, se incentiva el abandono porque, se admite como un dogma, que nuestras explotaciones no son “competitivas”, sin que se explique con quién hay que ser competitivos y por que razón esa exigencia de competitividad está por encima de cualquier otro principio, de cualquier racionalidad, como si se tratara de una fatalidad, de una verdad absoluta y sobrenatural. Se pagan unas ayudas a los ganaderos para que no se proteste mucho (la metadona social) y para que los ganaderos puedan sobrevivir hasta que llegue el abandono.

Se habla de producción sostenible, pero al mismo tiempo las estanterías de las distribuidoras están repletas de alimentos que se han transportado desde miles de kilómetros de distancia, que se han producido sin restricciones medioambientales y con mano de obra prácticamente esclava, sin ningún tipo de protección social. No se fomenta la producción local de alimentos.

Al contrario, todo son empujones para el abandono de la actividad campesina en nuestra
tierra.

La única salida que se ofrece es, en el mejor de los casos la jubilación anticipada. Para el medio rural, el futuro que se nos ofrece es el desierto verde. Por eso el gran desafío es recuperar la Política con mayúsculas.

Los campesinos y los ciudadanos en general deben participar en la toma de decisiones respecto a lo que se produce, cuánto se produce, dónde se produce y en qué condiciones se produce. Los ganaderos deben ver su trabajo remunerado dignamente, lo que sólo se conseguirá con la recuperación de las medidas reguladoras de los precios, y los ciudadanos
deben recuperar el control sobre lo que comen y sobre los sistemas empleados en la producción de los alimentos que comen. Es decir los ciudadanos deben recuperar la soberanía, el poder de decisión.
Eso es lo que significa recuperar el papel central de la POLÍTICA AGRARIA Y ALIMENTARIA con mayúsculas.

No pueden ser los consejos de administración de los grandes distribuidores los que decidan lo que comemos y lo que producimos. Debemos ser los ciudadanos. Y recuperar ese poder de decisión por parte de los ciudadanos, es lo que estoy llamando recuperar la política agraria y la política alimentaria. Debemos conseguir entre todos volver a la agricultura campesina, al campo con campesinos, a la ganadería con ganaderos. Los ganaderos, con la complicidad
del resto de los ciudadanos, deben decir claro y alto a nuestros políticos:

Despierten del sueño: Con las cosas de comer no se juega.


No Soy un ingenuo. Sé que las cosas van en la dirección contraria. Sé que la reforma de la PAC que se nos impone, sin debate alguno y sin realizar el balance de las medidas aplicadas que se había prometido y sin cuantificar sus efectos, va a acelerar el desmantelamiento iniciado en los noventa.

Sé que se ha decidido sacrificar el sector agrario y que se pretende dejarlo en caída libre y sin instrumentos de mantenimiento de precios. Pero no me resigno. No podemos resignarnos. Nos jugamos la supervivencia de la ganadería en Asturias y del medio rural asturiano tal y como lo conocemos.
No podemos engañarnos. La supervivencia de nuestras razas y de la actividad ganadera de carne en Asturias depende de que seamos capaces de recuperar los mercados locales, de producir carne sana y de calidad en Asturias y fundamentalmente para los asturianos,
sin derroches energéticos en los transportes que no podemos permitirnos y esa carne de calidad y sana, debe ser producida a un precio asequible para todos los consumidores y remunerador para los ganaderos. Para ello es imprescindible una política de regulación
de precios y de incentivo de las producciones tradicionales en zonas de montaña.

A esta tarea fundamental debemos dedicar nuestros esfuerzos en los próximos años. De ello depende la conservación de nuestras razas y la supervivencia de nuestro ganaderos y de nuestras asociaciones.


Como he repetido muchas veces, el pueblo asturiano es ante todo, un pueblo ganadero. Durante centenares de años nuestros antepasados han tenido como actividad principal la ganadería y este hecho ha dejado una huella profunda en nuestras tradiciones y en nuestra cultura.

Por mucho que disimulen los señoritos que abundan en nuestras ciudades, es nuestra condición de pueblo ganadero lo que mejor nos define como colectivo. Por eso las asociaciones de ganaderos tenemos no sólo la responsabilidad de conservar un patrimonio material para nuestros hijos, como es nuestro patrimonio genético, sino también la obligación de conservar la tradición ganadera que, como he dicho, es la esencia de la propia tradición asturiana.

Yo he dejado de trabajar en las asociaciones, pero no voy a dejar de trabajar por las asociaciones y, desde luego, esté donde esté, voy a defender sin tregua a todas nuestras razas autóctonas y a luchar sin descanso por la conservación de la tradición ganadera.
Muches gracies. Salú y …. hasta siempre.

FEDERAPES