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viernes, 4 de diciembre de 2009

La próxima gran burbuja podría ser la menos esperada: el ajo es la nueva joyita de los especuladores

China produce el 75% del ajo mundial. La medicina china le atribuye grandes propiedades como antigripal. La fuerte demanda de ajo como protección contra la gripe A y la llegada de especuladores hicieron que el precio se multiplicara por 15 desde marzo. Argentina es el segundo exportador mundial-Martín Burbridge Buenos Aires

ajo_10 Cuando todos ya festejaban por el fin de la crisis subprime y de la burbuja especulativa en el sector inmobiliario de EE.UU., los mercados financieros recibieron el aviso de que no todo estaba en orden en las finanzas internacionales. Primero fue el default de Dubai y ahora llega una nueva burbuja especulativa en torno al ajo, que hizo multiplicar por 15 su precio en China en los últimos 9 meses.
Por supuesto, el efecto contagio a nivel mundial no será tan devastador como lo puede ser en un mercado inmobiliario, pero la realidad indica que las políticas de reactivación económica llevadas adelante por los principales bancos centrales están sirviendo de caldo de cultivo para la aparición de nuevas burbujas especulativas, a causa de los excesos de liquidez generados por estas políticas. Y en el caso de China, donde se teme principalmente que se pueda generar una crisis inmobiliaria y bancaria de proporciones, la especulación forzó un aumento espectacular en los precios del ajo al por mayor, situación que recuerda a la primera burbuja de la historia, hace 350 años en el mercado de tulipanes en Holanda.
El principal motivo de esta situación hay que buscarlo en el comercio internacional. China es el principal productor del mundo (con el 75% de la producción mundial, equivalente a 12 millones de toneladas) y el mayor exportador (1,44 millones de toneladas), muy por delante de sus competidores como Argentina (120.500 toneladas) y España (50.000 toneladas). Por lo que el país es netamente formador de precios en los mercados internacionales. Durante muchos años, el precio estuvo por los suelos debido a la política china de inundar los mercados mundiales con ajo. Esto hizo que la superficie cultivada en China se redujera a la mitad, en beneficio de otros productos agrícolas (soja, trigo, entre otros) más rentables.
Pero al mismo tiempo, el temor a contraer la gripe A –como en las pestes medievales, la mayoría de la población mundial no sabe muy bien cómo prevenirla– hizo que se disparara en el país el consumo de ajo, ya que la medicina tradicional china le atribuye propiedades antigripales (tal vez porque el aliento mantiene a los potenciales contagiados a distancia). Es decir que la demanda interna comenzó a crecer cuando la oferta se había dividido por dos. Y lo único que faltaba para generar la tan mentada burbuja eran los especuladores, que cuando “olieron” lo que se cocinaba en el mercado del ajo a granel, se volcaron en masa a comprar stocks y a conservarlos para forzar una suba artificial del precio, según informa el periódico Financial Times.
De esta manera, el ajo va camino a convertirse en la mejor inversión del año 2009 –aunque suene increíble es real–. Va a ser difícil encontrar una rentabilidad del 1600% en otros activos (acciones, bonos o commodities), sobre todo en un año de salida de crisis mundial. Todo esto gracias a la política de reactivación del gobierno chino, que para evitar que cayera demasiado el crecimiento económico, instruyó a sus bancos a dar créditos de manera masiva, lo que generó una enorme liquidez (cercana al 25% del PBI chino) y alimentó nuevamente la especulación y el desarrollo de nuevas burbujas como la del ajo.
Mercado fácil de manipular
Pero en este caso, también se da el hecho de que se trata de un mercado relativamente chico y fácil de manipular. Jerry Lou, analista de Morgan Stanley en China, explicó al FT cómo pequeñas mafias en la provincia de Shandong (de donde proviene la mayor parte del ajo) acumularon stocks para forzar subas de precios. “Sólo se necesita mucho dinero, unos cuantos camiones y un depósito. Básicamente lo que hay que hacer cuando se está apostando a que el precio va a subir, es retener todo el stock que se pueda. Sólo con mover unas toneladas de ajo de un depósito a otro se puede ganar millones de dólares”, explicó el especialista.
Y como sucede en toda burbuja, a mayor precio, más especuladores entran al mercado, mientras que los consumidores compran de más para cubrirse ante futuras subas. De hecho, en las escuelas chinas se han estado constituyendo reservas para darle a los alumnos una ración de ajo en el almuerzo como forma de protegerlos contra la gripe A. Y, como sucedió en la Argentina con el alcohol en gel, el ajo desaparece de los comercios y su precio se dispara en el mercado negro. Mientras tanto, los grandes ganadores de estas subas son, como siempre, los especuladores que entraron al mercado al principio de la burbuja y que habrán salido antes de que estalle. Pero también se frotan las manos los vampiros: mientras dure la burbuja, estarán a salvo de cualquier persecución con los métodos tradicionales a base de ajo.

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