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sábado, 11 de febrero de 2012

Dependencia alimentaria o autoabastecimiento

JOSÉ LUIS PÉREZ GIL. VETERINARIO.AGRONEGOCIOS
La valoración de la importancia del sector primario en la economía y el progreso de un país ha sufrido importantes vaivenes a lo largo de la historia.
La escuela fisiocrática del siglo XVIII, cuyo máximo exponente fue François Quesnay, sostenía que la agricultura era el único medio para generar riqueza en un país. Thomas Malthus analizaba el crecimiento de la población y la supuesta insuficiencia de la producción de alimentos para abastecerla. Incluso Adam Smith en su análisis sobre la riqueza de las naciones distingue entre los sectores de actividad económica a la agricultura junto a la industria y el comercio.
Más de 200 años después las teorías de los fisiócratas han resultado obsoletas, también se ha descubierto que Malthus subestimó la capacidad de las tecnologías para acelerar la productividad agraria, e incluso el
perspicaz Adam Smith se sorprendería de la importancia conseguida por el sector servicios en las modernas economías terciarizadas.

Aún con todo, el sector primario ha ido perdiendo importancia económica en términos porcentuales dentro del área OCDE, no obstante posee una gran importancia estratégica que quizá se está minusvalorando
por los poderes públicos y esa importancia deriva de varias consideraciones.
  1. La primera cuestión a tener en cuenta es que hace 100 años la población mundial era de 1.600 millones de personas hoy día se han alcanzado los 7.000 millones y en el año 2050 se estima que la población mundial será de 9.000 millones de personas. Algunos países ya están comprando enormes extensiones de terreno en África o Sudamérica con el fin de garantizar el abastecimiento alimentario a su población
  2. En un lugar destacado se encuentra el concepto de seguridad alimentaria, entendida en los países más desfavorecidos como la suficiencia en el acceso a los alimentos y en los países ricos como el acceso a alimentos sanos y seguros. Así, la suficiencia alimentaria se da por hecha en los países desarrollados, pero se infravalora la importancia económica de las alzas de precios de los alimentos en los mercados
    internacionales cuando la demanda aumenta o la oferta escasea y la influencia de este fenómeno en la tasa de inflación.
  3. Se debe considerar asimismo que las materias primas agroganaderas son un imput estratégico del sector industrial y cualquier conflicto internacional, catástrofes climáticas, problemas en el transporte internacional, etc., pueden comprometer el abastecimiento o tensionar los precios.
  4. Es necesario tener en cuenta además el aspecto sanitario. Se antoja francamente inútil dotar a
    la Unión Europea de un ingente corpus legislativo en materia sanitaria, cuando los productos o
    materias primas importadas no están obligados a cumplir algunos de estos requerimientos y los controles a dichos productos son como su nombre indica sólo controles.
  5. Lo mismo cabe decir de las exigencias medioambientales o de bienestar animal, que merman
    la competitividad de las producciones europeas frente a las de terceros países, haciendo en
    algunos casos que las producciones se deslocalicen a países con menos exigencias para luego
    importarlas. 
  6. El avance de la ingeniería genética esta mermando asimismo la reserva genética animal y vegetal.
  7. Las estructuras de distribución alimentaria, enormemente concentradas de forma oligopolística
    socavan permanentemente los márgenes de beneficio del sector primario y las políticas agrarias europeas han hecho virar al sector desde un enfoque productivista hacia un enfoque subvencionado y altamente dependiente de las ayudas para alcanzar cotas de rentabilidad. 
  8. La terciarización de las economías, con prevalencia del sector servicios y turismo han abocado
    además a la agricultura y ganadería a un papel residual e incluso mal visto en determinados
    ambientes.
    Resulta muy necesario hacer patente que si se desea disponer de alimentos saludables a precio asequible y con garantíade abastecimiento, deberá volverse a considerarse seriamente al sector primario como un sector altamente estratégico y tener en cuenta todas las amenazas mencionadas para establecer un nuevo marco productivo sobre estas actividades, reconociendo social y económicamente el papel que representan
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