Las zanahorias están rodeadas de historias interesantes. Por ejemplo, el que ponía la voz de Bugs Bunny
odiaba las zanahorias, pero la única forma de conseguir el efecto de
sonido correcto cuando el personaje le hincaba el diente a una, era
morderla. Luego, claro, el actor escupía la zanahoria con una mueca de
asco.
También se cree que las zanahorias son afrodisíacas o sirven para mejorar la vista.
Pero quizá la idea más chocante acerca de las zanahorias es que su característico color naranja fue adoptado hace relativamente poco.
La prueba más antigua que se conoce del uso de zanahorias por parte
de humanos, en Afganistán, data del año 3.000 a. C. Aquellas zanahorias
eran de color púrpura por fuera y amarillas por dentro.
Más tarde, cuando los comerciantes árabes extendieron la semilla de
zanahoria por Asia, África y Arabia, surgieron variedades con diferentes
tonos de púrpura, blanco, amarillo, verdes e incluso negro. ¿Os
imagináis comiendo una zanahoria negra?
La primera zanahoria naranja vino mucho más tarde. Se cultivó en la Holanda del siglo XVI,
y fue el resultado de un cruce deliberado para que coincidiese el color
del vegetal con el de la casa real holandesa de Orange.